El grupo francés desembarca en la mítica avenida de la Dolce Vita con un proyecto firmado por Rodolphe Parente, entre nostalgia, lujo y contraste

Via Veneto no necesita presentación. Ahí filmó Fellini, ahí caminó Anita Ekberg perseguida por flashes, ahí se inventó buena parte de lo que hoy llamamos glamour italiano. Es una calle que carga con su propio mito, y ese peso no es poca cosa para cualquiera que decida abrir un hotel en ella. Experimental lo sabe, y aun así se lanzó: el próximo 10 de octubre, en el número 46 de Via Ludovisi, a un paso del Instituto Suizo y de la Piazza di Spagna, el grupo francés inaugura Experimental Roma.

El edificio era antes un banco. Hoy son 82 habitaciones y suites repartidas en un espacio que también incluye un restaurante al mando del chef Giovanni Passerini, un Experimental Cocktail Club y una alberca en la azotea desde donde se ve el Coliseo.

Dos hoteles en uno

El interiorismo corrió por cuenta del diseñador de interiores Rodolphe Parente, y se nota que pensó el proyecto más como una experiencia que como una decoración. Hay materiales cálidos, guiños directos al cine italiano de los años cincuenta a setenta y una paleta de colores que parece sacada de una tarde de verano romano.

Lo interesante es que Parente no diseñó un solo hotel, sino dos que conviven bajo el mismo techo. La primera categoría de habitaciones apuesta por el teatro: luz que se filtra por contraventanas, colores intensos, cabeceros que recuerdan drapeados clásicos y una atmósfera que evoca la Villa Médicis. Hay algo de barroco ahí, y también algo del hedonismo setentero —lavabos de colores incluidos.

La segunda categoría va en otra dirección por completo. Es más callada, casi austera: pátinas minerales, techos lacados en dos tonos, cabeceros de acero estriado que parecen esculturas. El arte tiene presencia real en estos espacios —hay referencias a Cy Twombly, a Christo, a Ugo Ferranti, y una conexión con la galería Yvon Lambert— y el resultado se siente más cerca de un museo que de un hotel convencional.

Roma mirándose al espejo

Todo el proyecto se sostiene en el contraste. En los baños, madera cálida contra piedra fría. En las áreas comunes, mármol frente a acero inoxidable plegado, terracota que se enciende junto al metal. Experimental lo describe como un hotel de “miradas invertidas”: una lectura francesa de lo italiano, una Roma que se observa a sí misma como si estuviera frente a un espejo.

De la coctelería parisina a los hoteles

Experimental empezó en 2007, cuando tres amigos de la infancia —Olivier Bon, Pierre-Charles Cros y Romée de Goriainoff— decidieron reinventar la coctelería en París. Poco después se les unió Xavier Padovani. Casi veinte años más tarde, el grupo tiene siete Experimental Cocktail Clubs en París, Londres, los Cotswolds, Venecia y Verbier, una sala de conciertos en Londres llamada STEREO, cuatro bares de vino bajo el nombre Compagnie Wine y dos beach clubs, en Ibiza y en Cannes.

La hotelería llegó después, en 2015, y ya son doce propiedades: Londres, París, Ibiza, Menorca, Venecia, Verbier, Val d’Isère y los Cotswolds. Roma se suma ahora a esa lista, y detrás vienen Comporta y Oporto, también previstas para 2026.

Experimental Roma no es solo una dirección nueva en el mapa del grupo. Es, sobre todo, una manera particular de mirar la ciudad —extranjera, curiosa, un poco enamorada del mito— y de ponerla, otra vez, frente al espejo.

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